Lugares para arrepentiras

Cuando me lo contaron, no me lo creí. La muchacha, que hoy tiene unos 30 años, es hija de cura. O puede que fuera al revés, quién sabe, que fuera él quien le comiera la oreja tras la misa y la mujer perdiera los papeles por el hombre de carne y hueso que se ocultaba tras la sotana. El caso es que se casaron y comieron perdices hasta que, cuando la hija que tuvieron contaba con solo dos años, el pobre exsacerdote, que por lo visto era bastante mayor, falleció. Hasta ahí vale, tampoco es que resulte muy excepcional la cosa. Pero el asunto empieza a complicarse cuando la triste viuda acude en busca de consuelo a moquear el hombro de un seminarista. Es que debía de ser muy espiritual, la pobre… Y de nuevo surgió el amor, porque el tipo en cuestión nunca llegó a ordenarse sacerdote y la viuda volvió a cambiar de estado civil. De esta forma, nuestra protagonista pasó a ser una hija de cura criada por un seminarista.

Las personas bisexuales se enfrentan a los prejuicios de heterosexuales y homosexuales

La idea de que la homosexualidad tiene su origen en los genes se ha ido convirtiendo poco a algo en ortodoxia científica. El consenso all-purpose nos dice que lo biológico, ya no determina, predispone y, gracias a ello, parecía que la comunidad homosexual había enterrado el hacha de conflagración con la ciencia; hasta ahora. Como los gais y lesbianas tienen aparte hijos que los heterosexuales, se plantea una paradoja. En este escenario, un estudio de la Universidad de Nicosia ha lanzado al mundo una noticia hipótesis: algunas mujeres evolucionaron para adeudar comportamientos lésbicos o bisexuales debido a las preferencias del apareamiento masculino. Algunas mujeres evolucionaron para tener comportamientos lésbicos debido a las preferencias de acoplamiento de los hombres. La cuestión biológica evidente que aquí subyace es que, por supuesto, el lesbianismo no desemboca en la concepción de hijos. En otras palabras, las mujeres homosexuales existen porque excitan a los hombres.

Sigmund Freud aseguraba que todos somos bisexuales en potencia

Cientos de participantes reclaman los derechos de la libertad sexual. Confiesa que cuando empezó a sentirse atraída por personas de su mismo sexo pensó: Debo ser lesbiana. Sin embargo, había poco que no cuadraba en esa calificativo. En ese momento me di cuenta de que era allí donde encajaba, y fue un alivio, escribe por mail a este periódico. El término bisexual no resulta nuevo en la sociedad, ni mucho menos en la literatura científica. Todavía hoy el término sigue estando envuelto de mitos, desconocimiento y mucha, mucha invisibilidad, lamenta Julita.

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